21 de marzo de 2026
Hoy en día, muchas empresas en el Perú consideran que están cumpliendo con la normativa en Seguridad y Salud en el Trabajo; sin embargo, en la práctica, aún existen aspectos que pueden fortalecerse. Las fiscalizaciones de la SUNAFIL se han vuelto más frecuentes y técnicas, lo que está permitiendo identificar oportunidades de mejora en la gestión SST de muchas organizaciones. Esto no necesariamente implica una falta de compromiso, sino más bien la necesidad de alinear la gestión con lo que realmente exige la normativa.
La normativa vigente, encabezada por la Ley N° 29783, establece que todas las empresas deben contar con un Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo implementado y en funcionamiento. En ese proceso, es habitual encontrar matrices IPERC que requieren actualización, programas de capacitación que pueden reforzarse o registros que aún no reflejan completamente las acciones realizadas. Estos aspectos representan oportunidades claras para mejorar la gestión preventiva y fortalecer la protección de los trabajadores.
En muchos casos, las empresas toman mayor conciencia de estos puntos cuando atraviesan una inspección. Durante este proceso, la SUNAFIL no solo revisa documentación, sino que también valida en campo, conversa con los trabajadores y verifica la aplicación real de los controles. Este enfoque permite tener una visión más completa del sistema, y es ahí donde pequeños ajustes pueden marcar una gran diferencia en el nivel de cumplimiento.
Escala referencial de infracciones en SST – Perú 2026
Como parte del marco regulado por la SUNAFIL, las sanciones en Seguridad y Salud en el Trabajo se determinan en función de la gravedad de la infracción, el tamaño de la empresa y el número de trabajadores afectados.
En el caso de microempresas, las multas van de S/ 247.50 a S/ 3,740; en el caso de empresa pequeñas, las multas van de S/ 495 a S/ 42,075; en el caso de las empresas no Mypes van de S/ 1,430 a S/ 288,915.
Estos montos corresponden a infracciones en materia de SST y pueden variar dependiendo de factores como la cantidad de trabajadores afectados y el tipo de incumplimiento (leve, grave o muy grave).
Más allá del monto, es importante entender que estas sanciones reflejan el nivel de exigencia actual en la gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo, y la necesidad de contar con sistemas correctamente implementados y sostenibles en el tiempo.
La gestión adecuada en SST tiene un impacto directo en la reducción de accidentes laborales y enfermedades ocupacionales. Un sistema bien implementado no solo permite cumplir con la normativa, sino que también contribuye a la continuidad operativa, mejora el clima laboral y fortalece la imagen de la empresa frente a clientes y colaboradores.
Frente a este contexto, más que preguntarse si habrá una fiscalización, resulta más estratégico evaluar continuamente el nivel de cumplimiento y mejora del sistema SST. Anticiparse permite tomar decisiones informadas, optimizar recursos y evitar contratiempos en el futuro.
En ese sentido, una auditoría SST preventiva se convierte en una herramienta clave de gestión. Permite identificar brechas, ordenar procesos y asegurar que la empresa esté alineada tanto con la normativa como con sus propios estándares internos. No se trata únicamente de cumplir, sino de gestionar de manera eficiente y sostenible la seguridad y salud en el trabajo.
Hoy más que nunca, las empresas que priorizan la prevención no solo reducen riesgos, sino que también construyen organizaciones más sólidas, responsables y preparadas para cualquier escenario.